Quiero llorar por todo, o por nada.
Doy la vuelta y persigo mi propio rastro, si me supiera muerta ya me habría encontrado.
Viva, sigo viva, jodida y tristemente viva. Cobardemente viva, con la promesa de muerte y esa ventana de risas fustigadas.
Te estoy queriendo por segundos, cogiendo por minutos, mintiendo por horas y olvidando por días.
Ando queriendo querer algo, pudiendo llorar alguien, odiar, reír, gemir. Lo que sea, pero de verdad.
Quebrar la mañana con llanto no borrará el espejo, quemar la noche de silencios no evocará los besos.
No te prometo nada, pero cómo duran contigo las mentiras.