lunes, 22 de abril de 2019

Dicen que todo pasa, 
que nada es para tanto, 
que las personas pesan lo que el sol alumbrando el polvo. 
Te alejas como una película vieja,
y sé que estoy mejor 
porque tatuarme la inicial de tu nombre 
va pareciendo mala idea, 
porque ya no reviso tus fotos, 
porque no voy a llamarte hoy. 
Después de todo, contigo nunca fui feliz, 
salvo en esas ocasiones en las que no estaba empeñada en tratar de cambiarte y de cambiar por ti. 
Ya no importa, 
de todas formas odias la poesía
 y escuchas mala música. 
Tú necesitas una mujer que te cambie la vida, yo sólo sé cambiar ceniceros. 
Y yo necesito entender 
que nadie es imprescindible: 
No seré esta vez la mantis religiosa,
 tampoco dejaré que la literatura me haga daño, 
esta vez no seré Medea desesperada y rabiosa. 
Es más , quédate con los centavos del mal amor que me diste y cómprate algo bonito.