Dicen que todo pasa,
que nada es para tanto,
que las personas pesan lo que el sol alumbrando el polvo.
Te alejas como una película vieja,
y sé que estoy mejor
porque tatuarme la inicial de tu nombre
va pareciendo mala idea,
porque ya no reviso tus fotos,
porque no voy a llamarte hoy.
Después de todo, contigo nunca fui feliz,
salvo en esas ocasiones en las que no estaba empeñada en tratar de cambiarte y de cambiar por ti.
Ya no importa,
de todas formas odias la poesía
y escuchas mala música.
Tú necesitas una mujer que te cambie la vida, yo sólo sé cambiar ceniceros.
Y yo necesito entender
que nadie es imprescindible:
No seré esta vez la mantis religiosa,
tampoco dejaré que la literatura me haga daño,
esta vez no seré Medea desesperada y rabiosa.
Es más , quédate con los centavos del mal amor que me diste y cómprate algo bonito.