lunes, 9 de julio de 2012

Fracaso de un suicida sin epitafio.

Se busca puntos, pero ningún lunar le da explicaciones; se inventa explicaciones, pero ninguna justifica los lunares. Grita silencios de raíz seca al mundo, desesperado; se irrita ante la idea de luz extinta por pensar en Dios, descubre que Dios también está solo. Ya no sabe dónde colocar las mayúsculas y las minúsculas. Bajo la distensión, se hunde entre las sábanas sin caricias; posa su cansada voluntad sobre un libro contemporáneo, para no perder la noche. Ninguna de sus cuatro paredes lo escucha, y si de casualidad les habla, ellas no entienden. Así indeciso, callado, rompe en llanto, pero de los pedazos más divididos, porque ya estaba roto de antes.  A ratos se solicitan hombros ajenos con sonrisa gratuita, fortuita y sincera; otros días se quiere empapar desnudo entre alquitrán para fundirse entre sus propias sombras; pero en las peores ocasiones: nada le importa, nada le vuela, nada le toca, nada le mira, y posa los ojos sobre un imposible horizonte.   El bolígrafo de tinta ya medio seca le guiñe sin ojo a modo de invitación seductora. Arranca las hojas de quién sabe qué árbol imaginario y viste a la vida, se le resbalan las palabras entre tinta, se hunden como submarinos en un mar negro y abismal, y termina por escribir y describir a la muerte, pero a la muerte no le gusta que escriban de ella, porque es como teñirla y disfrazarla de vida.   Traza puertas y escapes invisibles sobre las tercas y frías paredes, ninguno de esas fachadas simuladas de escape, llevan a un sitio distinto a la nada.  Busca con las manos lentas y los ojos extraviados un extintor que logre apagar sus fuegos sin origen. Un modo enigmático, astuto e insufrible de preferencia, para esa muerte, que no se entrega. Se la pasa la noche rogándole a la muerte: le lleva flores, le escribe un poema barato, y la adorna de costumbres débiles y repugnantes. Todos los relatos y formas ya están escritos, ningún epitafio lo convence, porque le faltan las traducciones, significados y sinónimos de la palabra "tiempo" en su enunciado.  Daniela Fergadis H.

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