Que seas libre, cariño, hombre al que nunca pude llamar amor.
Que aprendas a correr por la orilla y que ya no te importe mojarte los pies,
que puedas llenarte de todas las mujeres sonrientes de la ciudad;
que ya no te encuentres con alguna triste y jodida como yo.
Que no te reprochen más, espero que te dejen cantar todo el día ,
que no lloren por dentro cuando quieran hablar.
Deseo que nada malo te pase, todo lo bueno para ti ,
en la misma cantidad que te deseé esa tarde de asfixia voluntaria.
Encuentra una amiga que sepa escucharte y que no quiera besarte ,
y que todo te llegue en el momento preciso y perfecto ,
que no sea impuntual e inoportuno como mi manera de caer sobre tus hombros.
Y que más adelante pueda llegarte algún recuerdo del red jeans sobre mi cuello ,
para que sonrías de saber que siempre te quise.
Rencores de estaño fundido, sudor de arena. Si estuviera segura de algo, no escribiría. Aquí mi filatelia de catástrofes:
viernes, 25 de abril de 2014
lunes, 17 de febrero de 2014
Stand by me.
Nunca he encontrado actitud más repugnante que la de aquellos que nadan sus propios ríos de llanto evaporado, que llevan tatuada en los párpados la palabra "autoconmiseración". Bajo este precepto me ubico cada mañana frente al espejo y sonrío aunque todo por aquí esté hecho mierda, pero al darme la vuelta últimamente escucho a mi voz reclamando que me quiero de vuelta. Ya me he burlado de Daniela, porque no se ha dado cuenta de que el orgullo no le sirve cuando te tiene lejos , lo ha tirado a la basura: no más huelgas de amor, que nos mate el perdón.
Mastico mis caprichos, mis dolores, mis corajes absurdos; me los trago. De nada le sirve al puto mundo la réplica de una tristeza enmarañada , ni los reproches frente al reloj de arena. Pocos consejos rectos y certeros han salido de boca de mi madre : "Nunca des lástima, de nada sirve tener a la gente contigo por lástima o culpabilidad. Antes tírate de un puente, la sensación en ellos es la misma, pero tú ya no vas a estar". Por eso me gusta morirme de risa mientras hablo de la muerte de mi tía, de la traición de mi mejor amiga, de lo jodido que está el mundo.
De sobra sabes cómo te he llorado, cuánto te quiero y las veces que te he perdonado. Sabes también que nos ha costado trabajo deslizarnos sobre el césped quemado por el que esta situación nos ha obligado a caminar. No me divierten las matemáticas, nunca he sido amiga de lo complicado; no me divierte mirar las manecillas de cualquier reloj mientras espero algo; pero podría jurar que por ti resuelvo una ecuación integral y construyo mi casa frente al Palacio de Westminster para mirar todo el día el Big Ben.
Nos hemos perdido por días y hemos resuelto el laberinto para salir a encontrarnos, hablo por mí cuando digo todas estas cosas porque yo sé que para ti debe ser mucho más complicado; que hay más mundo que yo. Irrisorio, vomitivo y estúpidamente irremediable ha de ser dejarnos ir por una cruz de navajas sobre el papel, por una llovizna a mitad del partido , por una nimiedad de la que todas la nimiedades en el mundo se burlarían.
No te vayas. No ahora que está por acabar el invierno y el mal clima de Febrero.
Mastico mis caprichos, mis dolores, mis corajes absurdos; me los trago. De nada le sirve al puto mundo la réplica de una tristeza enmarañada , ni los reproches frente al reloj de arena. Pocos consejos rectos y certeros han salido de boca de mi madre : "Nunca des lástima, de nada sirve tener a la gente contigo por lástima o culpabilidad. Antes tírate de un puente, la sensación en ellos es la misma, pero tú ya no vas a estar". Por eso me gusta morirme de risa mientras hablo de la muerte de mi tía, de la traición de mi mejor amiga, de lo jodido que está el mundo.
De sobra sabes cómo te he llorado, cuánto te quiero y las veces que te he perdonado. Sabes también que nos ha costado trabajo deslizarnos sobre el césped quemado por el que esta situación nos ha obligado a caminar. No me divierten las matemáticas, nunca he sido amiga de lo complicado; no me divierte mirar las manecillas de cualquier reloj mientras espero algo; pero podría jurar que por ti resuelvo una ecuación integral y construyo mi casa frente al Palacio de Westminster para mirar todo el día el Big Ben.
Nos hemos perdido por días y hemos resuelto el laberinto para salir a encontrarnos, hablo por mí cuando digo todas estas cosas porque yo sé que para ti debe ser mucho más complicado; que hay más mundo que yo. Irrisorio, vomitivo y estúpidamente irremediable ha de ser dejarnos ir por una cruz de navajas sobre el papel, por una llovizna a mitad del partido , por una nimiedad de la que todas la nimiedades en el mundo se burlarían.
No te vayas. No ahora que está por acabar el invierno y el mal clima de Febrero.
martes, 4 de febrero de 2014
Come on skinny love, what happened here?
" recuerdas el último abrazo
oh nada de angustias
ríe en el pañuelo llora a carcajadas
pero cierra las puertas de tu rostro
para que no digan luego
que aquella mujer enamorada fuiste tú"
-Alejandra Pizarnik
La tarde rota y malgastada me sirve de prisión si pienso, recortando silencios con canciones baratas. A veces lloro a la fuerza, intentando deshacer el nudo que se forma en mi garganta si me acuerdo, la rabia sólida que cae en alguna parte de mi pecho cuando me traes malas noticias.
Tu nombre, tus promesas , tus disculpas, tus verdades a medias son siempre malas noticias: cada promesa trae una sombra de decepción inminente desde la segunda oportunidad y las palabras han ido rodando por el suelo sucio que nadie se ocupa de barrer.
Renunciaba a escribir porque no soportaría contarme una mentira ni jurar en vano, llevo días luchando porque esta despedida sea lo más sano. Otras veces he dicho "ya no" mientras te entregaba un boleto de ida y vuelta. Es fácil perdonarte, fingir que no pasa nada, reírnos a los dos días del llanto de la madrugada pasada, estar bien: todo esto para mí es fácil porque contigo una revolución me parecería un festival; porque uno de tus parpadeos aniquila todo el rencor que pude haber acumulado en una semana; pero si das la vuelta unos segundos me derrumbo y siento que algo anda mal.
Tienes razón cuando dices que te entiendo : memorizo todas las letras que me envías y juro un día después que las cosas estarán mejor, que esta vez en serio vas a quedarte; pero nuevamente fallas en alguna nimiedad que me destruye y a veces tú no puedes verlo. Vagas tranquila y ciegamente sobre tus certezas y los signos de tus dudas te parecen obras maestras, le das la oportunidad al mundo de merecerte ,pero no sabes cómo dividirte. No siempre entiendo todo lo que haces, y en algunos casos, para no perderme apelo a mi sentido común para hacer un discurso a favor de la nada, del abismo, para conjeturar de un modo infalible que soy un juego para ti, una carta comodín, un hotel barato después de un viaje cansado, un botón de repuesto en tu camisa favorita.
Me haces sentir que no soy suficiente, me dices que me quieres y sólo pareces seguro cuando estoy a punto de irme. Yo también he estado en situaciones difíciles , a veces regresan a mi vida personas que yo imaginaba muy lejos; pero estoy segura de una cosa: te seguiría eligiendo a ti volviera quien volviera y para mí la decisión se vuelve sencilla porque te quiero, por la certeza que me ha caído de golpe cuando lo digo , porque nunca le he pedido al tiempo algo prestado para pensarlo. Esa es la jodida diferencia.
No te quitaré más tiempo con reproches, me quedo sobre el papel y esta vez me tiemblan las manos porque esta despedida ya no es simulacro: intento soportar el sismo, caminar sobre las ruinas y todo esto para poder decir adiós con la fuerza que el aire puede darle a un rehilete.
Me despido porque mereces a alguien que soporte la espera, a alguien que entienda a la perfección tus malos ratos y respete tus desatinadas decisiones; alguien que se lleve bien con la incongruencia y la omisión , que te crea cuando le digas que no se volverá a repetir, que esté de acuerdo con ser siempre una segunda opción (luchando en silencio cada día por llegar a ser la primera) , alguien que sepa quedarse callada y tragarse el coraje al momento de escribir. Alguien que yo ya no soy.
No hay mucho que recuperar después de estas palabras. Agradezco la amistad de algún día, las risas de esa noche, las mañanas mirándonos las ojeras y sonriendo con triunfo, los abrazos, las verdades guardadas, y por absurdo que parezca: el llanto liviano entre cada falsa despedida.
Te quise, te quiero, y (espero no por mucho tiempo) te querré.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)