Que seas libre, cariño, hombre al que nunca pude llamar amor.
Que aprendas a correr por la orilla y que ya no te importe mojarte los pies,
que puedas llenarte de todas las mujeres sonrientes de la ciudad;
que ya no te encuentres con alguna triste y jodida como yo.
Que no te reprochen más, espero que te dejen cantar todo el día ,
que no lloren por dentro cuando quieran hablar.
Deseo que nada malo te pase, todo lo bueno para ti ,
en la misma cantidad que te deseé esa tarde de asfixia voluntaria.
Encuentra una amiga que sepa escucharte y que no quiera besarte ,
y que todo te llegue en el momento preciso y perfecto ,
que no sea impuntual e inoportuno como mi manera de caer sobre tus hombros.
Y que más adelante pueda llegarte algún recuerdo del red jeans sobre mi cuello ,
para que sonrías de saber que siempre te quise.
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