Nunca he encontrado actitud más repugnante que la de aquellos que nadan sus propios ríos de llanto evaporado, que llevan tatuada en los párpados la palabra "autoconmiseración". Bajo este precepto me ubico cada mañana frente al espejo y sonrío aunque todo por aquí esté hecho mierda, pero al darme la vuelta últimamente escucho a mi voz reclamando que me quiero de vuelta. Ya me he burlado de Daniela, porque no se ha dado cuenta de que el orgullo no le sirve cuando te tiene lejos , lo ha tirado a la basura: no más huelgas de amor, que nos mate el perdón.
Mastico mis caprichos, mis dolores, mis corajes absurdos; me los trago. De nada le sirve al puto mundo la réplica de una tristeza enmarañada , ni los reproches frente al reloj de arena. Pocos consejos rectos y certeros han salido de boca de mi madre : "Nunca des lástima, de nada sirve tener a la gente contigo por lástima o culpabilidad. Antes tírate de un puente, la sensación en ellos es la misma, pero tú ya no vas a estar". Por eso me gusta morirme de risa mientras hablo de la muerte de mi tía, de la traición de mi mejor amiga, de lo jodido que está el mundo.
De sobra sabes cómo te he llorado, cuánto te quiero y las veces que te he perdonado. Sabes también que nos ha costado trabajo deslizarnos sobre el césped quemado por el que esta situación nos ha obligado a caminar. No me divierten las matemáticas, nunca he sido amiga de lo complicado; no me divierte mirar las manecillas de cualquier reloj mientras espero algo; pero podría jurar que por ti resuelvo una ecuación integral y construyo mi casa frente al Palacio de Westminster para mirar todo el día el Big Ben.
Nos hemos perdido por días y hemos resuelto el laberinto para salir a encontrarnos, hablo por mí cuando digo todas estas cosas porque yo sé que para ti debe ser mucho más complicado; que hay más mundo que yo. Irrisorio, vomitivo y estúpidamente irremediable ha de ser dejarnos ir por una cruz de navajas sobre el papel, por una llovizna a mitad del partido , por una nimiedad de la que todas la nimiedades en el mundo se burlarían.
No te vayas. No ahora que está por acabar el invierno y el mal clima de Febrero.
Mastico mis caprichos, mis dolores, mis corajes absurdos; me los trago. De nada le sirve al puto mundo la réplica de una tristeza enmarañada , ni los reproches frente al reloj de arena. Pocos consejos rectos y certeros han salido de boca de mi madre : "Nunca des lástima, de nada sirve tener a la gente contigo por lástima o culpabilidad. Antes tírate de un puente, la sensación en ellos es la misma, pero tú ya no vas a estar". Por eso me gusta morirme de risa mientras hablo de la muerte de mi tía, de la traición de mi mejor amiga, de lo jodido que está el mundo.
De sobra sabes cómo te he llorado, cuánto te quiero y las veces que te he perdonado. Sabes también que nos ha costado trabajo deslizarnos sobre el césped quemado por el que esta situación nos ha obligado a caminar. No me divierten las matemáticas, nunca he sido amiga de lo complicado; no me divierte mirar las manecillas de cualquier reloj mientras espero algo; pero podría jurar que por ti resuelvo una ecuación integral y construyo mi casa frente al Palacio de Westminster para mirar todo el día el Big Ben.
Nos hemos perdido por días y hemos resuelto el laberinto para salir a encontrarnos, hablo por mí cuando digo todas estas cosas porque yo sé que para ti debe ser mucho más complicado; que hay más mundo que yo. Irrisorio, vomitivo y estúpidamente irremediable ha de ser dejarnos ir por una cruz de navajas sobre el papel, por una llovizna a mitad del partido , por una nimiedad de la que todas la nimiedades en el mundo se burlarían.
No te vayas. No ahora que está por acabar el invierno y el mal clima de Febrero.
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