Esta tarde tiene muchos defectos, empezando por esta soledad de árbol seco.
Crees que me dejas sola, pero sigues aquí, en cada respiro, en cada cambio de página, en cada aforismo de papel en blanco.
Y mientras yo leo, tú estarás por ahí enamorándote de otra mujer.
Ya no puedo bendecir la lluvia por ti, el clima en su hostilidad me rasguña la nostalgia y me tuerce la retórica. Ya ni siquiera puedo mirarme al espejo sin lamentar mi palidez de arena fría.
Quiero alejarme del absurdo capricho que mirarte de lejos me provoca.
Cómo te odio cuando te vas para volver.
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