-Siempre me ha intrigado saber cómo ama una mujer como tú.
-Cómo amo...pues, no sé si lo que hago es amar. No sé si cada detalle amable en el que me aparto de mi manera fría de mirar pueda considerarse como amar.
-A ver, ¿para ti qué es amar?
- Es que amar es muchas cosas. No me atrevería a transgredir los restos de absolutismo que quedan de ese concepto por medio del lenguaje. Hay cosas que realmente no podría tratar de explicar sin terminar arrancándome el cabello.
-Oh, vamos. Eres lista, lo que se te ocurra...
- Amar es el atrevimiento de reducir el universo al mínimo espacio que puedes abarcar al lado de una persona aguantando la respiración y tener la certeza de que eso es suficiente.
-Joder, perfecto.
-¿Perfecto? No: así puedo darte mil definiciones saturadas de retórica sin abarcar el término intrínseco y verdadero de lo que es el amor. Porque alguien que sólo sabe de amor por las veces que se ha puesto en los zapatos de los personajes de sus libros favoritos , nunca va a poder explicarte algo así sin caer en las seducciones del lenguaje.
-Bueno, no me has dicho qué es para ti amar.
- Siendo sincera: el amor, ese amor perfecto del que todo el mundo habla y al que todos los románticos tajados de frivolidad aspiran; me parece una grandísima estafa, un invento de la mercadotecnia y las malas novelas.
Rencores de estaño fundido, sudor de arena. Si estuviera segura de algo, no escribiría. Aquí mi filatelia de catástrofes:
viernes, 2 de agosto de 2013
La recurrida y estúpida charla sobre el amor.
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